jueves, 27 de febrero de 2020

Los Guerreros Ninjas (Capítulo 3)


Colectivo inconsciente

El colectivo (o bondi) es como llamamos en Argentina a un medio de transporte que en otros países conocen como bus, autobús, omnibús y escarabús (escarabajo autobús). Un vehículo largo como pedo de anaconda, enumerado con una cifra que va del 1 al 999, pintado con colores que distingan a la empresa a la que pertenece, con dos o hasta tres puertas (las que en ocasiones se cierran con una violencia similar a la de una guillotina), con caños por todos lados que sirven para agarrarse y para incubar todo tipo de gérmenes y bacterias, asientos para personas con capacidad reducida que nadie respeta, y un chofer que para el rodado en donde se le cante el culo.


Quienes no tengan por costumbre manejar o andar en subte (tren subterráneo) y que por lo tanto recurran a este servicio, seguramente tendrán infinidad de anécdotas relacionadas con estos medios de transporte tan comunes y particulares. A mi me ha tocado ver desde cosas curiosas hasta espéctaculos nocivos para la vista. 

Anécdota 1

Nunca olvidaré cuando viajaba en un bondi prácticamente vacío, en uno de los asientos del fondo, y vi acercarse a un pasajero con la aparente intención de sentarse en uno de ellos. El joven se aproximaba sin agarrarse de ningún caño, de ningún asiento, de nada; venía muy seguro de sí mismo, desafiando todos los movimientos efectuados por el colectivo. Un hombre confiado de su estabilidad y equilibrio, y de que el chofer nunca haría una maniobra brusca que provocaría una agitación sorpresiva en el bondi...tristemente para él, se equivocó.

El resultado fue el impacto profundo de su semblante y sus facciones contra el cuero impoluto de un asiento vacío que yo tenía a escasos metros de donde me hallaba sentado. Ni siquiera atinó a poner las manos delante; cuando el vehículo metió la frenada, su suerte ya estaba echada y no había nada que hacer.

No sé si el tiempo se pausó o ralentizó en ese momento, pero recuerdo bien que pude contemplar con lujo de detalle y en todo su esplendor esa cara hundida en un asiento que seguramente esperaba que cualquier otra parte del cuerpo del joven fuera a reposar allí, menos la cara. Lo que no recuerdo es cuánto tiempo estuve reviviendo ese episodio durante el viaje entre lágrimas y risas contenidas.

Anécdota 2

En otra ocasión me tocó ver una riña entre dos mujeres mayores que, por sus habilidades pugilísticas, no tendrían nada que envidiarle a la Tigresa Acuña. Una de ellas, alta, flaca, de pelo largo; la otra, petisa, rolliza y de pelo corto...y mientras escribo esto me doy cuenta de que eran lo diametralmente opuesto una de otra...casi como presenciar el verdadero conflicto entre el yin y el yang.

En peleas de este tipo, el motivo suele ser el de siempre: determinar quién empujó a quién. Como si el bobo que está manejando no pudiese ser el responsable de que a veces el colectivo se transforme en un samba y los pasajeros choquen entre sí hasta convertirse (en conjunto) en un embutido humano cuando al automotor le toca pasar por una rotonda. Que se la agarren en todo caso con la fuerza centrípeta.

La cuestión es que algo que comenzó con un empujón accidental, que continuó con otro empujón no tan accidental, que prosiguió con un nuevo empujón intencional y que evolucionó a un último empujón destructivo, desembocó en una inevitable pelea, tirones de mechas, nuevos empujones, manotazos, trompadas, gritos, una declaración de guerra (y cito: "¡Te vas a enterar!"), una señora tirada en el suelo y la otra con los pelos despeinados cual supersaiyajin del Conurbano. 

En la hecatombe la ligaron algunos pobres espectadores que nada tenían que ver con el asunto y que seguramente sintieron que no valió la pena la entrada que habían pagado (el boleto). Cuando bajé de ahí me puse a reflexionar sobre lo atestiguado. Una pelea entre dos desconocidas, en un medio de transporte, por los motivos más absurdos que puedan haber...mi dios. Y si bien me costó, llegué a una conclusión que me dejó satisfecho: claramente la petisa ganó por puntos, aunque en fallo dividido.

Anécdota 3

Otra anécdota vinculada con una señora algo entrada en años tiene un final más féliz...o digamos que tiene final féliz. 
No es que me escandalice ver a una mujer que podría ser mi tía intercambiando mensajes sexuales muy explícitos (y si no pregúntenle a los 3 o 4 pasajeros que ella tenía al lado y que seguramente también leyeron como la fémina confesaba estar chorreando como churrasco en la bifera) con un tipo por WhatsApp...pero madre, al menos podrías haber achicado el tamaño de las letras como para que no lo leyera hasta el chofer desde el espejito retrovisor.

Anécdota 4

También he visto a un primo dormido en el asiento golpeándose la cabeza dos veces con el asiento de en frente en una misma sacudida del bondi. Sí, golpeó el asiento dos veces; sé que puede ser difícil de creer, pero les juro que su cabeza no rebotó con el primer golpe, y que tampoco se despertó como para evitar el segundo. No sé, fue algo muy raro. 
Primero le dio con la frente al caño que los asientos tienen en la parte de arriba para que te puedas agarrar, y después la cabeza siguió bajando (no sé cómo, porque el primer golpe no fue suave) hasta darle con el hueso frontal de lleno al respaldo. 

Si no lo despertaron los dos golpes, seguro que sí lo hizo mi risa.

Anécdota 5

Con este primo también tenemos otras anécdotas de bondi: una en la que viajamos en una empresa  tan berreta (no me acuerdo cuál, fue hace mucho), tan abandonada y con tan poco presupuesto que solo tenían no más de 6 o 7 colectivos (tampoco me acuerdo la línea, pero creo que era una que iba por Monte Grande/Lomas de Zamora), y no en muy buen estado que digamos. En el especimen que viajamos se podía ver como la luz del sol pasaba por entre las grietas de las paredes y del piso; además le faltaban algunos asientos y la máquina en la que se ponían monedas (porque en esa época el país todavía funcionaba con monedas) estaba atada a un caño con alambres. 

El traqueteo del colectivo y el estado del camino hacía que este aparatejo se sacudiera como si quisiera darle duro al twerking. Me acuerdo que me pasé casi todo el viaje esperando que los alambres dijeran "basta" en cualquier momento, que el armatoste se cayera a la mierda, se la diera contra el piso, y pasara una de las siguientes posibilidades: que se hiciera concha y sangrara monedas por todos lados; que al aterrizar hiciera un buraco grande en el suelo, traspasándolo, y terminara siendo atropellado por la rueda trasera izquierda; o ambos finales a la vez.

Mis respetos para el profesional a bordo que estaba dispuesto a que lo vean conducir esa chatarra con ruedas a riesgo de que la vergüenza lo apadrinara de por vida.

Anécdota 6

Otra anécdota nos tuvo intentando hacer pasar por la máquina unos guaraníes (es decir, la moneda de Paraguay) por no poder llegar en pesos a la tarifa normal (en realidad en un principio las metimos por error, pero al ver que la máquina agarró una, probamos con el resto).

Anécdota 7

Otra nos tuvo a este mismo primo, a otro primo mio, a un tío y a mi haciendo algo de despelote (mea culpa) durante todo el viaje hasta que el chofer se hartó de nosotros, siendo el detonante final un ridículo cartel de "No funciona" pegado en un timbre que sí funcionaba y que arrancamos al bajar (el cartel, no el timbre). 

Cuando bajamos creyendo que nada podía malir sal nos detuvieron unos gritos que resonaban a nuestras espaldas y que provenían del chofer que se había bajado con actitud hostil. Un temerario el Sir Lancelot este, porque no nos dijo nada mientras estábamos arriba del vehículo y porque se apresuró a volver a su asiento cuando vio que no nos apichonamos en absoluto. 

No es que le fueramos a pegar ni nada, pero volvé al bondi y no pases vergüenza, dale. ¿Qué tan malo tuvo que haber sido tu día como para que un cartel del orto te haga bajar del bondi dejando a los pasajeros a la espera de que madures, de que abandones la actitud de montar un escándalo por una pavada así, y de que te dignes a reanudar el viaje?

Anécdota 8

Y, para terminar, otra me tuvo a mi solo yendo a la facultad en un recorrido interrumpido por un chofer que se bajaba para fajar a un taxista que huía despavorido al ver que otro chofer de otro colectivo distinto se bajaba para darle apoyo a su colega.

Los choferes sean unidos, esa es la ley primera; porque si entre ellos no hay buen trato, los devora el sindicato.

Y sí, se ve que he presenciado mucha violencia viajando en este medio de transporte. No se olviden que vivo en Argentina.

Quizás sea por esto último, queridos amigos, que estos turros ahora están viajando en grupito: para cuidarse entre ellos. Para eso, y además para tener a alguien con quien conversar y pelotudear en cada semáforo en rojo. Puede que, como aderezo, también tengan ganas de congestionar todo el tráfico por el simple hecho de que haya dos colectivos ocupando todos los carriles disponibles de la calle. 

Yendo de dos en dos, de tres en tres, de cuatro en cuatro, y no sé si más. Lo que te obliga a tener que esperar el transporte más tiempo de lo debido, porque si antes esperabas 5 minutos para que venga un colectivo, ahora son 10 para que vengan dos juntos o 15 para que vengan tres...de los cuales obviamente te va a parar uno y (por razones de imbecilidad extrema) casi siempre es el que está más lleno.


Aún así, aprovecho para enviarle un sentido y cordial saludo y agradecimiento a todos los empleados de este medio de transporte. 
Cuando no hacen paro y le cagan la vida a la gente que tiene que ir a laburar o a la facultad, constituyen un elemento importante dentro de nuestra vida cotidiana.

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Tercer capítulo de los Guerreros Ninjas. Se hizo esperar, pero esto pasa con todo lo que es bueno, ¿o no?...

¿O no?...

¿No?































¿Ven esa última imagen? Es para que no se olviden de que pueden seguirme en twitter o instagram. También acabo de agregar la opción para seguir el blog, que lo pueden ver en la columna de la derecha. No sé qué pasará si le dan click al cuadradito celeste que dice "Seguir", pero supongo que les avisará cada vez que suba algo nuevo.



Además aprovecho para comentar que me hice una cuenta en Faneo. Si les gusta el material que está acá pásense por allí. Y si no, bueno, pásense igual por esa página en caso de que les gusten los cómics y las historietas en general, ya que van a ver cosas muy copadas.

https://www.faneo.es/comics/los-guerreros-ninjas/

https://www.faneo.es/lists/comics/

Eso es todo por hoy. Así que me rajo, carajo. No se droguen y usen siempre el cinturón de seguridad.

¡Hasta la próxima publicación!

miércoles, 29 de enero de 2020

Enredado social

Poco antes de que terminara el año decidí hacerme una cuenta en Instagram que esté vinculada con este blog y que me permitiera contar con otro medio para poder publicar y exponer los garabatos que hago.

Tras conseguirlo llegué a las siguientes conclusiones:

1) Que fue completamente al pedo, porque descubrí que no puedo subir allí mis porquerías.

2) Que no valió la pena el bruto quilombo que tuve que hacer para lograr armar la cuenta (¿qué fue lo que hizo que me costara tanto? No sé ni me importa).

3) Que por momentos tengo cosas de rebelde, porque mientras mucha gente está totalmente absorta con estas herramientas a mi me rompe las pelotas tener algo que me envía avisos al celular a cada rato (y sí, ya sé que los puedo evitar...empezarán a darse cuenta lo perezoso que soy) y que después al fin y al cabo no le voy a dar mucho uso.

De todas formas, y solo a título informativo, la cuestión hoy por hoy quedó así:

· Twitter: https://twitter.com/BlockCuervo
· Instagram: https://www.instagram.com/block_cuervo/
· Mail: elblockdelcuervo@gmail.com

También estoy en DevianArt, así que si de casualidad alguien que se pasa por acá tiene cuenta, denme un like, manden un comentario, o denme una llama que yo devuelvo el gesto (¿por qué son llamas? No sé ni me importa).

· DevianArt: https://www.deviantart.com/elcuervo1908

En líneas generales subo las mismas cosas que acá, aunque puede haber algún que otro material extra o adelantado. For example:


 




De momento esas son las "redes sociales" que estoy manejando. No me siguen ni las moscas, pero tampoco me voy a volver loco por ello. Y esto no lo hago como pidiéndoles encarecidamente que me sigan, eh. Nooooo, para nada...pero sepan que si lo hacen se van a ganar un lugar en mi corazón.




Tal es la apatía que me generan que incluso ni siquiera creo que deban llamarse 'redes sociales'. O sea, ¿conocen algún espacio de internet que esté fuera de la red y que no permita a los internautas socializar? Si vamos al caso internet es una "red social" en sí misma, querido.


-"Ay, inventamos algo que puede enajenar a la gente más de lo que cualquier programa sacado por la CIA...¿qué nombre genérico y que no describa un pito sus características le podemos dar a este nuevo fenómeno?".

-¡"Redes sociales"!- gritó un trasnochado por ahí, porque claramente la palabra "lobotomía" ya estaba apartada.


Para colmo hoy en día estamos en una época en donde estas redes rivalizan con la televisión. Y no solo como medio de entretenimiento, sino también en cuanto al manejo de la información y las noticias.

Esto se puede ver bastante al momento de ver un noticiero, cuando aquel que lleva el micrófono muestra un marcado desprecio hacia todo aquello que surja de las redes sociales, desmereciendo lo que allí pueda verse y a quienes están detrás de ellas por el simple hecho de provenir de esas plataformas (lo cual es muy hipócrita, porque muchas veces la información la sacan de estos lugares, pero bueno).

Sin embargo, hay que saber separar los tantos y ser justos con los dos contendientes en esta suerte de rivalidad: por un lado, tenemos a un espacio donde la información no suele estar chequeada, donde mucho del contenido ahí vertido busca causar impresión en el público o hacerlas reaccionar según como lo desee quien lo publique, donde los que participan en ese espacio generalmente no tienen conocimientos acerca de nada, no tienen un solo título universitario (quizás tampoco secundario), no saben de lo que hablan aunque quieran aparentar que sí, y donde el 90% del tiempo importa más entretener y lograr que la gente mate el tiempo a lo bobo, en lugar de informar...y por el otro lado, tenemos a Twitter, Facebook, Instagram, etc...

Y ojo, con esto no quiero decir que la televisión como medio de comunicación y el periodismo sean una mierda, porque claramente al menos la mierda te puede servir como abono para las plantas.

(Les juro que la idea era hacer una parodia y no algo tan parecido a la realidad)


No sé si Twitter con sus hordas de arenosos sea mejor, y en cuanto a Instagram muchos jeropas agradecemos...digo, agradecen...que las minitas lo utilicen para sentir que así puede cumplir con su sueño de modelar, mostrando sus carnes y su amplia colección de tangas y artículos de lencería. De Facebook no digo mucho porque ya ni sé si se puede decir que siga existiendo.

Y acá estoy, criticando a los demás cuando lo único que hago es subir dibujitos que parecen hechos por un infante (y no uno muy avispado y talentoso) y que luego retoco con el programa más arcaico y básico que pueda existir en materia de informática. Pero bueno, la vida es injusta.

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Como sea. Arrancó un nuevo año, y junto con él se acerca una nueva aventura de Guerreros Ninjas, que estaría dando comienzo a una trama más extensa que las dos anteriores (esta es una forma elegante de confesarles que la empecé y que todavía no tengo ni la más puta idea de cómo terminarla).

Pero para poder adelantar más el material y darme además más tiempo para poder rascarme las pelotas, mejor improviso y me saco de la galera algo que me sirva de relleno (algo así como una publicación que hable de las redes sociales).

Así que, a modo de tributo a la improvisación, salió esto.


Nah, fuera de joda. El próximo capítulo está listo, y en estos momentos estoy en plena elaboración del cuarto. Me parece que lo ideal sería tener este último casi terminado antes de subir el tercero.

Igual no sé por qué les estoy dándo tantas explicaciones...

¡Saludos! Pásenla bien.

lunes, 30 de diciembre de 2019

¡Feliz 2020!




Año nuevo, vida nueva. ¡Que viva esa infundada creencia de que el reinicio de un calendario es el nuevo comienzo de una nueva etapa!

¿Quién no se ha hecho esa idea alguna vez en esta época del año? O voy más lejos: ¿quién sí ha podido abandonar por completo esa costumbre de creer, aún muy en el fondo, que el año próximo puede ser mejor que el presente? A no ser que seas un recluso con cadena perpetua o un enfermo en fase terminal, muy difícil.

Curiosamente he visto a mucha gente afirmar que Navidad es una porquería, y que en cambio festejar el año nuevo tiene un poco más de coherencia. A los que piensan así, yo les pregunto, ¿realmente están tan seguros de esa afirmación?


Es que sí, gente, 'año nuevo' no es más que lo reflejado en la viñeta anterior. Entiendo que ciertas actividades o ciertas oportunidades pueden verse atadas al calendario que usamos, y que por ello este reseteo pueda significar el comienzo de nuevas posibilidades para concretar lo que buscamos...pero no jodan, lo que estamos festejando no es más que un desplazamiento en el espacio y en el tiempo (buueeeeenaaaa, me brotó el Carl Sagan que llevo dentro).

(¿Soy el único que le ve un aire a ese ex-presidente argentino cuyo apellido jamás debe ser pronunciado?)

Y por si eso no bastara el festejo no dista mucho de lo que se hace en Navidad: reunirse en familia o con amigos, cena, chupi, esperar que sean las 12, brindis, fuegos artificiales y el interminable debate acerca de si prohibirlos o no.


Eso y esbozar una suerte de balance personal sobre lo que fue el año para nosotros.

Qué se yo. En lo personal mi 2019 no creo que haya sido bueno y no tengo ni la más pálida idea acerca de si el 2020 vaya a ser mejor. Este fue un año incómodo para mi; molesto, en ocasiones bajonero, y que me dio pocos momentos disfrutables en su totalidad.

Pero bueno, cuando menos sí hay algo en el 2019 que merece ser destacado, y es que fue el año en que dio comienzo este blog. Un espacio ameno, que hasta ahora no ha hecho más que darme satisfacción y...

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¡LA PUTA MADRE QUE ME PARIÓ, PERO SI NI SIQUIERA YO ME LO CREO! ¡QUÉ AÑO DE MIERDA! ¡PERO QUÉ AÑO MÁS DE MIERDAAAAAA!

Carajo...yo sabía que se me iba a salir la cadena pensando en lo que fue el 2019, pero no esperaba que pasara tan rápido.

A ver, déjenme que respire y cuento hasta 10 para calmarme...no, mejor que sea hasta 300. Mientras lo hago les dejo algunas historietas para que este blog no sea puro blah-blah y dosis altas de odio visceral y de veneno...


...43...44...45...46...47...


...118...119...120...121...


...433...434...

Y bue, esperé tanto que terminaran que me pasé de rosca. Ustedes también son más lentos para leer...

Como sea, no le demos la satisfacción a este año tan mierdero de terminarlo con mala cara, por lo que levantemos nuestras copas con la frente bien alta. Recordando a los que no están, recibiendo de la mejor manera a los que recién vinieron o están por venir, disfrutando tanto como nos sea posible, y tratando de sacar todo el jugo que seamos capaces de exprimirle a la suerte que nos toque.

Espero que ustedes sí hayan tenido un buen 2019, y les deseo que tengan un maravilloso 2020.

¡Feliz Año Nuevo!

lunes, 23 de diciembre de 2019

Navidad, Navidad

Noche de paz
Noche de amor
Todo duerme derrededor

Entre el pan dulce y el Vitel Toné
terrible empacho el que me agarré

Necesito reposar
Necesito un Uvasal

Y nuevamente llega ese bendito/caótico día que seguimos festejando/padeciendo sin saber exactamente el por qué, ya que, por cada año que uno vaya sumando, más nos preguntamos si tiene sentido seguir armando ese condenado arbolito que ocupa espacio al pedo y que te come electricidad con esas luces de porquería. Luces que si no se te enredaron luego de guardarlas el año anterior, es porque seguramente las guardaste mal; y que encima, si tenés el infortunio de que se te queme una sola de esas bombillitas (una, eh...no la mayoría, no la mitad, ni siquiera un puñado...UNA), cagaste: tres metros de cables que se van a la reconcha de su iluminada madre.

Ese día en el que te juntás con tu familia y preparan una cena que, obviamente, jamás podrían preparar de forma espontánea y por ningún otro motivo, al punto tal de que uno llegue a preguntarse si lo que realmente sostiene a esta festividad no es el hecho de verse casi obligado a armar un banquete que desintegre tu billetera.

Esa noche en donde estás haciendo una cuenta regresiva para llegar a las 00:00 hs, pero que está totalmente improvisada porque mientras vos mirás tu reloj, tu primo te dice que ya pasaron 5 minutos de las 12, tus amigos ya te mandaron 80 mensajes saludándote por el celular, y los cohetes están en pleno apogeo desde antes de que te pusieras a pensar dónde corno tenés guardadas las copas. Lo bueno de este momento es que si sos los suficientemente hijo de puta podés trollear a tu familia escondiendo todos los relojes y celulares, diciéndoles a cada rato que son las 12 cuando todavía falta media hora (algún día lo voy a hacer).

Ese momento en donde te saludás con todos casi por compromiso con un "felicidades", o un "que se cumplan todos tus deseos". ¿Qué carajo tendrá que ver esto último con lo que se supone que se celebra, no? Estamos festejando Navidad, no es que vamos a emprender un viaje para buscar las esferas del Dragón.

Esos 5 minutos en donde te ponés a ver el cielo iluminado por una cantidad importante de fuegos artificiales como si estuvieras hipnotizado o como si esperaras que en cualquier momento explotara a la mierda todo el firmamento (que es lo único que justificaría que uno se embobe tanto viéndolos; ya sabemos cómo son, conocemos los colores, los ruidos que hacen, y nadie fabrica nada nuevo con respecto a esto...¿por qué nos alienamos así?). No tienen nada de espectacular, y además de contribuir a la desintegración de tu billetera, encima provocan en los perros las insuperables ganas de colgarse con su propia correa o de saltar por el balcón de la desesperación.

Aaaah...Navidad. 

Pero al margen de que no sean pocos los que odien tener que reencontrarse con familiares a los que ya no quieren ver ni por Facebook, al margen de que los militantes de Greenpeace detesten el cruel y feroz tormento al que sometemos a los canes de la familia con tanto despelote, al margen de la crisis económica y la subida de todos los precios que te sacan las ganas hasta de comprarte una mísera sidra "La Farruca" (dicho sea de paso, antes de comprarte esto agarrá la Manaos de manzana y ponele alcohol etílico; es más rico, más sano y salva más las apariencias)...al margen de todo esto, yo creo que las fiestas -entiéndase Navidad y Año Nuevo- tienen un encanto que hacen que ya formen parte de nuestra idiosincracia, siendo eventos que no creo que pudiesemos erradicar así nomás de nuestras vidas, en caso de querer hacerlo.

Dicho encanto (o desencanto para algunos) se puede mostrar presente en todos los rincones del mundo en donde se realicen este tipo de festejos, pero yo pienso hablar de lo que sucede en mi madre patria: Argentina.

La Navidad acá está repleta de cosas que se van repitiendo como si fueran cliches, y es por ello que uno no puede sentir que es 25 de diciembre sin contar con:

- El pan dulce que tanto divide a la nación. Siendo que algunos se aferran a la premisa de que un pan dulce tiene que tener frutas abrillantadas mientras que otros se vomitan encima con la sola idea de dejar que semejante inmundicia les toque el paladar. Desde mi perspectiva, mientras no sea pan dulce artesanal y no se ponga duro como un adoquín pasada una hora de abrir el paquete, estoy conforme.

- La sidra, el clericó, el Ananá Fish y demás fermentaciones frutales. Sobre este mercado se ha hecho cada cosa rara que única y exclusivamente se justifica beberlo en esta época del año. He visto hasta bebidas de durazno, y si me apurás también te digo ciruela (posta, es como si se inspiraran en la mermelada estos hijos de puta).

¿Te llamó la atención de que esté escribiendo esto en colores? Es para darle un toque navideño, ¿viste?

- El maní, el turrón, los confites y la estrella de la noche: EL MANTECOL. Si no hay un Mantecol sobre la mesa navideña o previo a recibir el nuevo año, o es porque te lo comiste antes o porque no merecés vivir en nuestra sociedad (así que volvé a nacer y después hablamos).

Párrafo aparte para la garrapiñada: son conocidos los casos de gente que ha perdido más de una de sus piezas dentales tratando de morderlos, por lo que quien les habla aconseja ser muy cuidadoso con su ingesta, o tragarlos enteros (aunque después posiblemente los cagues tal cual como los sacaste del paquete, porque ni el ácido clorhídrico estomacal puede con ellos). 

- Los platos principales. El asado, el Vitel Toné, el Pionono, el matambre, el pollo relleno...o sea, el verdadero motivo por el cual esperás estas fiestas y los grandes responsables de que al otro día sientas que en tu estómago se está desatando una guerra nuclear. Lo que quede (de la comida, no de tu estómago) se deja para el otro día porque a nadie en su puta vida se le ocurriría cocinar el 25 al mediodía.

- El familiar que lamentablemente tenés que soportar. Siendo porque se pone en pedo, porque habla tantas boludeces que dan ganas de enterrarlo vivo en cal, porque se pelea con los demás o porque durante todo el año dedicó su tiempo a cagarle la vida a alguno de los allí presentes (o a todos, si le gusta hacerla completa). Si te toca tener más de un familiar así, seguramente la noche la planificaste como para esperar pacientemente que se hagan las 00 hs con tal de irte a dormir o de huir de esa casa antes de que se convierta en una escena del crimen.

De todas formas no te preocupes porque todos tenemos un familiar así. Y si no lo tenés yo te aconsejo que medites bien la situación, porque no sea cosa que ese cargo lo estés ocupando vos sin darte cuenta.

- El puto calor que hace. Solo a nosotros se nos ocurre copiar al dedillo todas las costumbres del norte siendo que vivimos en la otra punta del planeta, un lugar en donde diciembre es pleno verano. Pero lo realmente malo es que llegan estas fechas y ya sabés que siempre está latente la posibilidad de que la semana anterior, la posterior, o la que está en el medio de ambas fiestas, la vayas a pasar sin luz, sin agua, y por ende sin ganas de festejar un pito.

Noche de paz
Noche sin luz
me cago en los de Edesur

El servicio otra vez colapsó
y por eso hoy la luz se cortó

Quizás tengamos luz a las 10
si no se corta otra vez

- Los Especiales de fin de año TyC Sports. Si sos argentino, y sos futbolero, sabés a la perfección que ese compilado de los mejores goles del año, los lujos, las atajadas, los goles errados, las patadas, las pifias, las curiosidades, etc, lo son todo. Lavecchia, ¿qué sería de cada fin de año sin vos? Estoy a dos especiales de poner una figurita tuya en el pesebre.

- Que pasen a cada rato y en todos lados "Mi pobre angelito", o por su nombre original, "Home Alone". Verla casi que resume como va evolucionando la forma de vivir esta festividad: cuando sos chico lo vivís con emoción y te encanta, pero a medida que pasa el tiempo te pudre y empezás a ver todos los aspectos negativos (las secuelas son una basofia y todos sabemos lo mal que acabó la carrera del actor protagónico).

Noche de paz
Noche de amor
pobre Macaulay, qué mal terminó

Aunque hoy por hoy ya se lo ve mejor
fue la falopa lo que lo arruinó

Esa carrera se desplomó
cuando hizo Ricky Ricón

 Y yo entiendo que esta sea la película navideña por excelencia, pero tanto material con esta temática no hay quien la aguante. Lo mismo va para esos especiales de Snoopy y Carlos Marrón (ah, ¿ya no los pasan por ningún lado? Mierda, qué viejo que estoy).

Igual admito que por un momento pensé hacer una historieta con algún especial navideño...pero es tanta la paja que acumulo que ni siquiera tengo ganas de terminar la orac...

- El resto de la programación basura. Los recitales que pasan en Crónica TV (canal raro si los hay), los compilados de bloopers y demás pelotudeces que solamente podés ver si todos se fueron a dormir o si la noche es un completo embole. No quiero ser juez ni verdugo, pero si te quedás a ver estas cosas después de brindar, replanteate seriamente lo que estás haciendo con tu vida y buscá ayuda profesional (es decir, un sicario, así te ahorrás la molestia de pegarte un tiro solito).

- El infante al que le tenés que mantener la ilusión de que Papa Noel (Santa Claus, San Nicolás, o el viejo de la bolsa) existe o siquiera existió alguna vez. Y la envidia de ver como esa noche la está pasando mejor que vos (y que siempre la va a pasar mejor que vos). Malditos críos.

- Si tenés familia numerosa y te juntás con ellos, dormir en el piso. A no ser que te avives y primerees a todos ocupando la mejor de las camas antes de que terminen de insultarse y de revolearse cosas entre ellos.

- Los regalos de mierda. Este requisito navideño en nuestro país casi que habría que eliminarlo de cuajo, porque entre que no hay plata para nada, que la familia que nos toca en 8 de cada 10 casos apenas si nos quieren o nos conocen como para darnos algo que de verdad nos guste o nos sirva, y que cada vez hay menos gente que se toma en serio este festejo, el resultado es algo que (con suerte) en dos semanas ya vas a olvidar que lo tenías. Salvo que te regalen plata (que es lo más berreta que pueden hacer, y sin embargo termina siendo lo más sabio).

- Las visitas que caen bien de sorpresa. Porque sí, todo vecino o amigo que esté cerca y le sea posible, se invita solo. Como si en las fiestas mi casa fuera la tuya, o como si fuera un pase libre para tomarte mi "La Farruca" y comerte mi pan dulce. No tengo problemas en compartir...¡pero el tema es que nunca me toca a mi estar del otro lado! A todos los desvergonzados que tengan pensado venir a mi casa en estas fiestas, están avisados de que les voy poner lavandina en la copa, a ver si así dejan de invitarse por cuenta propia.

Noche de amor
Noche de paz
Todos vienen a saludar

En todo el año que ya se pasó

nunca quisiste saber cómo estoy

Pero esta noche acá estás

y por eso hay que brindar

- La joda de algún vecino. Que por la música y el griterío, siempre pareciera que es el que mejor la pasa en todo el barrio (y que además quiere que todos lo sepan). Si sos de esos vecinos que llaman a la policía denunciando que el pendejo del piso de arriba te pone Hermética a todo volumen a las de 2 AM mientras practica malambo en la sala usando botines de rugby, lo lamento, pero sabés a la perfección que este día te la tenés que comer entera y sin protestar. 

De última caele en su departamento sin invitación diciendo que querés saludarlo (como me hacen a mi). Cuando se descuide vengate envenenándole la comida al hamster, tocándole el culo a la novia, dejándole el baño todo sucio, mezclándole los maníes salados con los que están bañados en chocolate. Después cuando te estés yendo gritale una expresión antisemita, bajá a la calle, rayale todo el auto, te tomás media botella de Chivas Regal, y si tenés una bolsa de garrapiñada, garrapiñate y vas a tu casa así...Sos inimputable hermano, en una semana festejás año nuevo.

- Los globos aerostáticos. Y sobre estos artilugios yo quisiera saber tres cosas:

1) ¿Cómo corno es que algunos logran que se eleve y no se prenda fuego a los 10 segundos de soltarlo?

2) ¿Esta costumbre "navideña" se practica en otros países?

3) En caso de que no, ¿a quién se le ocurrió comenzar esta tendencia que no tiene el más puto sentido y no tiene nada que ver con la Navidad?

Los pirómanos tienen tanto derecho a festejar como cualquiera, ¿pero hacía falta diseñarles algo a la medida? Fuera de joda, si no tenés experiencia con estas cosas que ni se te ocurra intentar hacer volar uno porque lo de Amazonas va a ser un poroto.

- El gordo de Navidad. Y no, no me refiero al barbudo que siempre intenta convencerte de que tomes Coca-Cola, sino al sorteo ese que nunca nadie ganó alguna vez. Entre tirar la plata en esto, en fuegos artificiales, o en regalos que no van a gustarle a nadie...meh, la verdad es que no sé con cuál quedarme...


Cosas buenas, cosas no tan buenas. En la Navidad buscamos unirnos aún cuando las distancias sean enormes, y no creo que sea malo que querramos dedicar un día del año para aunque sea intentarlo.

¡Feliz Navidad!



miércoles, 13 de noviembre de 2019

Review para que no se corte


   Luego de no subir nada desde fines de julio supongo que el mundo internetero habrá dado un laaaaargo suspiro de alivio y se habrá creído libre de mis influjos negativos. Seguramente los dueños de Blogger habrán pensado: "Menos mal que el payaso este dejó de escribir pavadas. Ahora nuestros servicios van a estar excentos de toda esa enorme cuota de mal gusto".

¡Ja! Sobre mi cadáver.

Lo cierto es que, aunque no lo parezca, son un joven ocupado y tengo otras obligaciones (¿de qué te reís?). Y la realidad es que esta época del año me demanda cierta cantidad de tiempo, por lo que tuve que ponerme a otras cosas.

Planeo seguir subiendo boludeces y mantener este espacio vigente, pero no tengo pensando organizarlo de ninguna forma. Creo que todo saldrá cuando tenga que salir.

Sin embargo, tampoco quiero tenerlo tan abandonado, por lo que me pareció buena idea subir una especie de review que hice hace un tiempo en un foro sobre una de esas películas que uno no puede creer que se hayan hecho, se hagan y se sigan haciendo (más teniendo en cuenta lo mucho que hemos evolucionado en materia artística, cinematográfica, y también como especie).

El motivo por el cual lo pongo acá es porque la volví a ver hace poco (una suerte bárbara haber encontrado esta basura de película dos veces en toda una vida, pero bueno), y quisiera darle otro homenaje.

Hoy no van a haber historietas, y posiblemente me demore un poco en subirlas ya que quiero contar con buena cantidad de material como para estar dos o tres publicaciones adelantado de aquello que suba.

En fin. Ahí va.
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Mega Pito vs. Gatorade

Si hay algo que caracteriza a canales como Space o I-Sat es la capacidad de no tener el más simple pudor en pasarte películas raras, desconocidas, que no encontrarías ni por búsqueda, suerte o recomendación. De clase B tirando a C o hasta D, que te hacen fruncir el ceño, sorprenderte o preguntarte "¿En qué corno estaba pensando el que hizo esto?". Sobretodo a eso de las 2 o 3 de la noche/madrugada.

     Esto es más propio de I-Sat, pero no sería la primera vez que Space se toma el atrevimiento de pasar "joyitas" como la que voy a comentar a continuación, por lo que me parece que tal atributo les calza enguantado.

I-Sat. Llenando el cable con bizarreadas, desde 1993.


Con respecto a este tipo de películas, y tras haberse sometido a una hora y media de insultos e improperios dirigidos hacia nuestra inteligencia y sentido de buen gusto, uno querría encontrar justificación en diferentes factores, tales como:

1) La época en la que fue filmada la película
2) El bajjjjjjjjjjísimo presupuesto con el que contó
 3) La poca experiencia de sus creadores
4) Las tremendas ganas de pelotudear que tengan
5) Los irrefrenables ánimos de dinamitarle el forro de los huevos a toda la industria cinematográfica del país.

  Sin embargo, cuando investigás un poquitito el ano infecto del que salió semejante bosta y ves que la casa matriz ya tiene un largo y negro prontuario con películas de esta índole (entre ellas "Sharknado"), es cuando las posibilidades se reducen. 

Sharknado. Haciendo mierda el cine norteamericano, desde 2013.


No puede ser la época, ya que esta película es del año 2011; no puede ser a causa de un choto presupuesto, ya que sacaron infinidad de porquerías como esta; por lo anteriormente dicho tampoco puede deberse a una poca experiencia; y en cuanto a las ganas de pelotudear...madre mía, hay que tener ganas de pelotudear así. 

Por lo tanto, me quedo con la última explicación que cité antes.


  Vamos con la trama y con algunos spoiler...pero dejate de joder, si te quejás porque te haya spoileado este caldo de inmundicias entonces hacete tratar o cambiá la medicación.

El argumento del filme gira en torno a una ciudad en donde un grupo de activistas ecológicos percibe un descenso en el índice de natalidad de diferentes especies de ofidios. 

Como si no tuvieran otra mejor opción a la mano, buscan evitarlo secuestrando una cierta cantidad de ejemplares provenientes de una instalación misteriosa, en la que aparentemente se hacían experimentos con estos bichos (metiéndole mano a la Madre Naturaleza, jugando a ser dios, cosas así) alterando el desarrollo normal de los mismos.

No soy un experto, pero no creo que una bolsa de tela sea la mejor forma de transportar a una decena de víboras alteradas genéticamente.


  Las consecuencias de semejante idiotez (la de secuestrar a los pobres animales, no la de experimentar con ellos) no se hacen esperar, y es así como estos ofidios elaborados con unos efectos especiales que provocan arcadas inaguantables y sistemáticas empiezan a adaptarse al lugar, creciendo en proporciones dantescas y lastrándose todo aquello que produzca sombra.

¿Una fruta aplastada? ¿Morcilla desarmada? No, supuestamente son los restos de un pequinés atacado por una super serpiente.


  Para desgracia de la trama, una alguacil en jefe de las fuerzas de seguridad de la ciudad sufre la pérdida de su novio a mano de una de estas bestias, jurando venganza y tomando las riendas de lo que planeaba ser una purga total de serpientes. 

"¡Mauricio Macri, lpqtp!"


Nuevamente, como si no hubiera otra mejor opción a la mano decide confrontar a estos animales utilizando caimanes (sí, caimanes...¿por qué caimanes? Porque sí), ignorando por completo los hábitos alimenticios de ambas especies. 

Y nueeeevamente, como si no hubiera otra mejor opción a la mano (y en una muestra clara de que deberíamos limpiarnos el culo con la partida de nacimiento de los que hicieron esta mierda) busca equilibrar la balanza alimentando a los caimanes con pollos crudos de supermercado forrados en esteroides y otras drogas de origen, legalidad y verosimilitud dudosa, cuyos efectos tenían potenciar el crecimiento muscular. 

"Y la gente me dice que se me va la mano con el relleno".


Toda esta artimaña acompañada del siguiente comentario: "¿Que podría malir sal?". Evidentemente todo, porque no solo la película se va al mismísimo carajo sino que encima es acá donde empieza un festín asqueroso y morboso de efectos especiales grotescos y repulsivos.

"Era esto o la película de Mario Bross".


  El plan tiene relativo éxito: las pitones se engullen a los caimanes y los caimanes se engullen a las pitones. Pero en aras de tirar la coherencia a la concha de su madre y de llenar la película de cosas absurdas y sin sentido, el hecho de que se morfen entre sí provocó que toda las sustancias raras que les samparon a los bichejos se potenciara todavía más y estos crecieran al punto tal de que una serpiente pueda morfarse un tren entero (no es joda, pasó de verdad).

Machete, pero con menos presupuesto.


  Ahí es donde empieza una lucha encarnizada entre las tres especies (teniendo en cuenta que los animales más asquerosos de la producción cinematográfica son los actores) que no vale la pena detallar ni recordar mucho. El final es una mierda, haciendo honor a lo que fue el resto de la película (o sea que tiene el mérito de no desentonar).

  De todas formas, uno con cosas como estas podría ser muy tolerante apelando al hecho de que no buscan ser buenas películas, y que esperar o pretender que lo sean, es tonto. Más tonto es creer que uno puede esperar que una película que lleve por título "Mega Python vs. Gatoroid" puede ser algo bueno. Pero el hecho es que incluso esta clase de filmes podrían caerme simpáticos si no recayeran en exceso a esos insultos a los que ya hice referencia antes. 

  ¿A qué me refiero más precisamente? Fácil: que no te alcance para recurrir a nada más que unos efectos especiales cancerígenos y ridículos, vaya y pase...que no puedas hacer creíble ni un puto huevo de caimán y que me enfermes mostrándome 10 veces la misma escena con movimiento de cámaras hacia la dirección opuesta o variando el zoom...no, dejate de hinchar. 

La única escena que vale la pena mirar (y los productores lo sabían). 


  Lo mismo podría decir de esos errores de continuidad, de tomas, de lógica o sentido común. Menciono algunos ejemplos:

- Dos personas pidiendo ayuda a un helicóptero parados en medio de una laguna, en donde el agua no les llega ni hasta la cintura, siendo observados por un cocodrilo del tamaño de un camión Iveco, a 3 metros de ellos, que no solo no los ataca sino que está sumergido en la misma laguna hasta la trompa.

-"¡Oh, por dios! ¡Qué horror!"
-"Tranquila, no le temas al cocodrilo"
-"Me refiero al CGI..."


- Un tipo va a buscar el nido de los caimanes (o de las serpientes, qué se yo). Se va a una playa y lo encuentra dentro de una cueva. SE PUEDE VER QUE ES DE DÍA. Llama a la alguacil que está en una fiesta en un lugar alejado de la playa, DE NOCHE, y con el ruido de los grillos de fondo. 

Una de dos: o el tipo fue a buscar el nido a Japón, o el que ensambló las escenas seguía duro por la merca.

¿Piedras? Ojalá, huevos de caimanes frescos, recién salidos de granja.


- El mismo tipo que encontró el nido aparece mágicamente en la fiesta (utilizando creo yo la teletransportación que aprendió en el planeta Yadrat). Logra burlar al de seguridad tirando una piedra que este va a buscar como si fuera un perro lobotomizado.

Los Yadrat. Claves en esta trama.


- Los caimanes y serpientes entran en malón para interrumpir la fiesta (la cual ya se había interrumpido por una pelea cuasierótica y de tintes lésbicos entre las dos protagonistas: la tetona y la sin tetas). Ni bien se detecta la invasión, todos en la fiesta desenfundan un arma y empiezan a los tiros (porque al parecer, la entrada de la fiesta venía con una consumición y un revolver o pistola). Igual fue al pedo porque, excepto a los protagonistas, el monstruo se los comió a todos.

"Te dije que no pusieras Maluma...'"


- Con la misma facilidad con la que estos extras accedieron a un arma en el momento oportuno, algunos personajes lograron acceder a explosivos. Así se demuestra en una escena en donde dos pescadores/cazadores que iban en un bote sacan de la galera una buena cantidad de cartuchos de dinamita para matar a una anaconda de 60 metros que surge de una laguna de no más de un metro de profundidad (como se puede ver escenas más adelante).


Cartuchos de dinamita, para el bolso de la dama y el bolsillo del caballero.


- En una escena que todavía no logro determinar si intentó ser cómica o no (ya no sé qué verga pensar, la verdad), una víbora de 100 metros de largo alcanza un dirigible. Al morderlo, en lugar de que este explotara a lo Hindenburg, se desinfla como cualquier globo llevándose volando a la criatura. Lo bueno es que llegado este punto te importa todo tres pitos y ya ni te gastás en putear al televisor.


Pucha, al tren Sarmiento le pasa de todo.


  De seguro hay más cosas que dejé en el tintero pero...ah, ya puedo suspirar sabiendo que logré hacer algo de catársis.

 Si tengo que puntuar la película, le doy 1 sorete de 70, y solamente por las escenas de la tetona yendo de acá para allá rebotando el escote como si no hubiera un mañana. Si la van a ver asegúrense de no tener ningún objeto filoso o pesado cerca.